Notas sobre su discografía y especialmente «Changüí con To'».


Si de música popular guantanamera se trata, sobresale un nombre entre otros de los ritmos originarios de esta region: el changüi. A decir de sus estudiosos -y de sus cultores- la manifestación que hoy conocemos, debió conformarse durante las tres últimas décadas del siglo XIX a partir de algunas formas musicales llamadas "de transición". Como otros géneros de la música popular cubana, el changüí transitó su propio proceso de transculturacion, que comenzó a engendrar frutos nacionales en un período histórico en el que surgieron, en casi todo el país, las primeras manifestaciones de lo que hay identificamos y reconocemos como música cubana.
La formación instrumental changüsiera original, está compuesta por tres, bongó, marímbula o botija, guayo (de metal) y maracas, para interpretar melodias cantadas por un solista y coreadas a 2 o 3 voces por los mismos instrumentistas. Es por el modo de tocar el tres y el bongó, que este género musical adquiere características que lo definen come tal. En muchas ocasiones, durante la ejecución de una pieza, el tres duplica la melodía de ésta junto con el cantante, convirtiéndose en un instrumento más melódico que acompañante, caracterizándose además por un fraseo, segmentaciones melódicas y acentuaciones muy particulares. El bongo, por su parte, tiene parches mayores que el usado para el son, sonidos más graves y los bongoseros hacen gala de su creatividad al permitírseles una ejecución más libre y espontánea.
Durante mucho tiempo se ha dicho -y aún se manifiesta- que el changüí forma parte del llamado "complejo o familia" del son. Lo primero que ya se pone en duda, es la existencia de estas familias genéricas en la música popular cubana; lo segundo -consideraciones musicológicas aparte- es que parece haber coincidencia de opiniones muy autorizadas acerca de que aun cuando existan similitudes sonoras y musicales que en general acercan el changüí al son, en él se evidencia un desarrollo paralelo y propio que lo identifica y define como un género musical en si.
El disco que presenta la colección ln Situ de Producciones Colbrí, recoge parte de la obra de Ariel Daudinot Brooks, quien ha tomado al changüí como punto de partida para combinarlo con diferenfes géneros musicales cubanos y caribeños en donde el más popular de los ritmos guantanameros alcanza el mayor protagonismo. No faltan otras formas originarias de esta región, como el nengón y el kiribá, y mezclas "changüiseras" con géneros como el sucu sucu, la conga o el danzón y hasta el merengue dominicano o el haitiano, para extender su interés más allá de nuestras fronferas, ampliando el universo de su creatividad hacia diversas manifestaciones enmarcadas dentro de los límites geográficos y culturales de los países que pueblan el Mar Caribe.
El autor e intérprete y líder de la agrupacidn "Ariel y su Mezklan", después de beber de las fuentes más autóctonas del changüí y de otras formas originales de la más oriental de las provincias de Cuba, se lanza a recrear la tradición, experimentando combinaciones rítmicas que resultan el motivo fundamental de este disco y de su trabajo autoral. Es así que a partir de estas mezclas, fusiones o sencillamente intercambios entre géneros musicales, resultará para muchos poco ortodoxo -y de hecho es así- el uso de la clave en algunos temas, o la incorporacion de una guitarra al formato del colectivo, pero es indiscutible que, sin desvirtuar la sonoridad del clásico instrumental changüisero, se enriquecen timbres y armonías para bien del concepto y de la sonoridad del CD.
En algunos temas, especialmente en aquellos cuyas raíces musicales son más cercanas al changüí, como por ejemplo en «La fiesta está buena» o en «Changüi-Sucu sucu», Ia conjugación de ritmos se manifiesta casi espontáneamente, mientras que en otros, como en «Conga-Changüí» o en «Danzón-Nengón», algunas de las características individuales de cada ritmo se hacen más notorias: la acentuación carcaterñisticas de las congas en el primer caso, y en el segundo, el toque del cinquillo carcaterístico del danzón, ejecutado por el guayo mientras las maracas continúan con su estable rítmica changüsiera. «El changüí está de moda ahora» es quizás, para los muy apegados a la tradición, la pieza más trevida del repertorio de este fonograma; no dudo que este hip hop cubanizado, a golpe y sonido de changüí, con su texto rapeado, pueda escandalizar a los más conservadores amantes del ritmo oriental.
Los arreglos musicales, sencillos pero precisos, no sólo están bien ejecutados sino que permiten a los instrumentistas demostar sus propias individualidades y su evidente filiación changüisera. Así el tres, por ejemplo, alterna entre la ejecución de tumbaos "medio atravesaos" y la duplicación de la línea melódica que lleva la voz cantante; el bongó se mantiene casi todo el tiempo repiqueteando libremente sobre el ritmo que se plantea en cada pieza y ambos: tres y bongó, comparten los solos, ratificándose así como los instrumentos protagónicos de este ritmo. La marímbula cumple perfectamente con su cometido de dar color y profundidad -más que basamento armónico- al conjunto, mientras que maracas y guayo mantienen establemente las mismas células rítmicas. Como "instrumentos invitados" participaron en estas grabaciones, claves y guitarra, quienes acentuando ritmos y armonías, se integran con organicidad al sonido del colectivo.
Changüí con tó es un título que sintetiza la propuesta musical que emana de este fonograma. En él se perciben la sana intención de una búsqueda, la decisión de soslayar caminos trillados y el siempre reconfortante afán de dar rienda suelta a la creatividad, sin restricciones ni fronteras, sólo, eso si, con el debido respeto que debemos a manifestaciones que como el changüí, pertenencen para siempre a la gama de auténticos valores que atesora nuestra cultura popular.
Adolfo Costales.
Publicado: miércoles 05 de febrero del 2020.
Última modificación: sábado 08 de febrero del 2020.



