Autor(es):
Marlen Zulima Pérez Veriel.
Apreciaciones y visiones sobre la obra artística de Diorges Gamboa Sánchez.
Echar una mirada a la obra de artistas del terruño resulta placentero, gratificante y motivador en tanto se tiene la posibilidad de promocionar, enaltecer y valorar algo que consideramos propio, original, legítimo y auténtico; a la vez un orgullo inmenso se apodera de mí, al tener que escribir sobre alguien a quien considero mi hermano por sobradas razones.
A Diorges Gamboa Sánchez dedico estas letras que quizás no sean las más hermosas ni lo suficientemente hechas para alguien que merece mi más profundo respeto.
Lo conocí hace algunos años cuando viajamos juntos a la República Bolivariana de Venezuela a participar en la Misión Cultura Corazón Adentro; suerte la mía para entonces, pués resulto ser mi bastón, mi guía y maestro en aquella experiencia de vida que agradezco infinitamente ya que desde aquel momento me permitió acercarme a su prolífera obra y recuperar un tanto mi oficio de historiadora del arte que había descuidado tanto.
Gamboa inicia sus primeros estudios en la Casa de la Cultura del municipio Manuel Tames de donde es natural. Ingresó en la Escuela Vocacional de arte "Regino E. Boti" en el curso 1984 -1985. Posteriormente en el año 1987 integra la Academia de Artes Plásticas "José Joaquín Tejada" de Santiago de Cuba, graduándose en 1992 en la especialidad de Grabado, Escenografía y Diseño textil. Desde entonces se ha desempeñado como profesor de la escuela de instructores de arte de nuestra provincia y actualmente labora en el Taller de grabados Anto Morales de nuestra ciudad.
Es miembro de la UNEAC y cuenta en su haber con 10 exposiciones personales y 53 de tipo colectivas, ha sido premiado en salones Boti y José Vásquez Pubillones recibiendo 12 premios y 9 menciones en su trayectoria por estos eventos.
Al analizar la obra de este artista nos percatamos de su profunda admiración por sus más auténticas raíces de hombre humilde y laborioso, acentuado por un entorno cargado de sincretismo y otros elementos asociados a la racialidad, su primera etapa de creación artística marcada por la búsqueda de una identidad desde mi punto de vista la más tradicional, se centra en la realización de xilografías, técnica preferida por la ductilidad que le brinda el material, el medio, la textura que proporciona y toda la expresividad que le facilita este soporte, permitiéndole alcanzar un nivel de minuciosidad muy elevado, sus piezas en esta etapa tienen una marcada influencia barroca y expresionista, notándose en el uso desmedido de líneas curvas para expresar un mundo en movimiento y agitación de los sentidos, una cierta tendencia a la exageración, saturación de elementos, búsqueda de originalidad a toda costa, predominio de la fantasía sobre la fiel representación de la realidad, y un gusto desmesurado por la ampulosidad.
Privilegia en sus composiciones el empleo de los valores blanco y negro, y de los grises en detrimento de otra gama cromática, elementos expresivos suficientes para lograr la plasmación de sus composiciones, pretende además conmovernos mediante gestos plásticos que transmiten mensajes con una carga emocional así como medios sobrecargados y la distorsión compositiva y figurativa de algunos elementos, acercándonos a algunos elementos del expresionismo.
Intituló su primera exposición personal «El baile del diablo», con piezas de gran y mediano formato donde toma un conjunto de leyendas, personajes y significados de los cultos sincréticos apropiándose de ellos y reelaborándolos a una nueva concepción artística, elementos que hablan y cobran vida mediante un recorrido imaginario que realiza el artista por su niñez y adolescencia transcurridas en un ambiente campestre y por demás mitológico, obras como Eleggua por los caminos, Baile de disfraces y La Coronación son fieles exponentes de esta etapa de indagación y búsqueda de una identidad aunque es El Grito la más simbólica de todas, donde hace un acercamiento al estudio de la Historia del arte adaptando la imagen de una de las piezas más emblemáticas de Edward Munch, imagen recurrente en casi la totalidad de las obras de este periodo, descontextualizándola y ubicándola en su realidad, una realidad que se derrumba ante los ojos del espectador y que irónicamente a la derecha de la obra el autor intenta sostener con una columna que trasmite cierta fuerza y seguridad ante tanta agitación revelada por líneas curvas y sinuosas que favorecen el movimiento; esta pieza se nos devela como un autorretrato de la realidad de una época, colmada de carencias, necesidades que angustian al individuo por no encontrar salida o soluciones a estas.
Su voluntad por vindicar la autonomía del grabado, de hacer efectiva su posibilidad de concurrir a los predios del arte, ajustado a los tiempos con cualidades de originalidad y unicidad hicieron que Gamboa cambiara el rumbo de su proyección artística a principios del siglo XXI inclinándose hacia la integración de otros elementos que desde el punto de vista formal-conceptual dieran una variación a sus posteriores composiciones. Diorges decide incorporar la instalación como el género que le brinda la posibilidad de una mayor creatividad a sus piezas, el verdadero cambio, su anhelada renovación y hacer algo diferente con el grabado, usando su lenguaje como hacedor de sus producciones artísticas.
La utilización de diferentes soportes, búsqueda de nuevas variantes; inician un periodo de trabajo que se inclina más a razones expresivas que a aspectos técnicos aunque sin abandonar sus excelentes dotes como grabador, cualidad que lo ubica entre la vanguardia del género en el territorio.
Mantiene una reproducción artesanal, que forma parte de los modelos de representación, para resolver de alguna manera la nueva propuesta conceptual de su obra, se trata de un viaje exploratorio donde no se desprende totalmente de sus orígenes. Ello le permite remontarse una y otra vez al mismo punto de partida "el grabado" o emprender siempre desde él y aunque parezca paradójico, otras raras incursiones.
Las obras de gran formato se convertían en instalaciones realizadas a partir del ensamblaje de disimiles piezas hechas tal parecido a un rompecabezas donde cada una es ensamblada minuciosamente y que en su sumatoria resultaban en grabados de exageradas y descomunal dimensiones, donde logra una tridimensionalidad muy novedosa encontrando el concepto instalativo de su obra.
Sus composiciones tienen un look estético que mantiene desde sus inicios. Los temas varían en determinados momentos y evolucionan hacia otros asuntos que surgen poco a poco en cada investigación, máquinas de coser, concreteras, elementos de la cotidianidad que se convierten en protagonistas de su nuevo discurso estético, cada nueva instalación esculturada era un desafío a justificar conceptualmente su obra caracterizada por una gran carga de elementos estructurales que posibilitan varias lecturas en su interpretación.
Esta etapa está marcada por la experimentación, indagación del artista en su afán de renovación constante, donde se solidifica pero a su vez se renueva su trabajo como grabador.
Actualmente la obra de Diorges está influenciada por un arte mucho más conceptual de ahí que lo pudiéramos caracterizar por un marcado influjo minimalista donde el artista utiliza elementos mínimos y básicos, formas geométricas simples, tejidos naturales, pretende una conversación conceptual entre el artista, el espacio circundante y el espectador así como la importancia del entorno como algo esencial para la comprensión y la vida de la obra, reduce al máximo los elementos propios del arte, intentando resumir en escasos elementos sus principios artísticos y reflexiones sin dejar de lado el oficio ganado. La búsqueda de nuevas formas de expresión estética lo ha inducido a nuevos planteamientos en relación con los procesos técnicos de la creación artística y con los propios materiales con los que confecciona su base creativa a partir de fibras vegetales como del tronco de la planta del plátano, lino de río, fibra del fruto del mango generando un soporte auténtico, aspecto esencial en la conformación de su nuevo discurso estético. Su última exposición personal «¿¡Sostenible!?» Es una muestra de lo anteriormente expuesto, los problemas cotidianos relacionados fundamentalmente con la crisis de valores, problemáticas sociales, forman parte de su discurso extractado, la intención no es sentenciar sino sugerir a partir de una reflexión introspectiva, de esta forma ha podido reproducir en sus piezas fenómenos y situaciones presentes en la conciencia subjetiva del individuo manejando fragmentos y símbolos que arrastran una carga sociocultural concreta de su tiempo, cuya relevancia suigéneris está incluida en la utilización de su soporte.
Gamboa, impone un reto difícil a sus contemporáneos, a partir de sus rebuscadas metáforas visuales, deja huellas en el presente siempre buscando el horizonte hacia las expectativas del futuro para no quedar atrapado en el silencio.
Bibliografía
1.-Garrido Curveiras, Juan Carlos: "La gracia del espanto y Blanco y negro no dan grises", Guantánamo, Editorial El Mar y la Montaña, 2004.
2.-Tamayo, Téllez, Migdalia: "¿El silencio estridente: Arte y artistas de la plástica en Guantánamo?". Editorial El Mar y la Montaña. Guantánamo, diciembre 2012.
Catálogos
- Henríquez, Hansel: Catálogo en Expo de Grabado Búsqueda de Diorges Gamboa y Hansel Henríquez.
- Garrido, Curveira, Juan Carlos: Catálogo 3er Salón Provincial José Vásquez Pubillones. Guantánamo, 2002.
- Grimon De la Cruz, Deisy: Pincelazo, Mi Aldea No 3, 1999.
Publicado: martes 21 de enero del 2020.
Última modificación: martes 21 de enero del 2020.



