Autor(es):
Rogelio Martínez Zapata.
Una evaluación sobre una obra de espirales, caracolas y mestizaje.
Los más de 50 años conectado al mundo creativo hicieron de Ángel Laborde un hombre comprometido, dispuesto y decidido. Su testimonio está vinculado a toda una vida de entrega apasionada.
Nos encontramos con un artista concentrado en sus formas espirales que subyacen en el ideario del origen y en el transcurso de las cosas, este artista recrea imágenes bautizadas como las caracolas, donde el argumento es la génesis de una realidad citada, presentada con una técnica depurada, de rasgos dinámicos y muy firmes.
Objetivamente el artista convida a pasearnos a través de un sugerente viaje donde constantemente haremos citas con una diversidad de razas en especial las del Caribe, que al obrar de su creador, lo interesante de este encuentro no será el viaje sino que seremos sometidos a la prueba de encontrarnos con nosotros mismo, con nuestra identidad, con esa cultura que ha sabido sobrevivir a través de siglos y que hoy es la suerte de la diferencia.
Su espiralismo creativo se organiza en una armonía necesaria entre naturaleza y hombre, rostros mestizos, latinoamericanos vestidos de caracoles, a veces polímitas y otras guamos, todos conciertos de embajadores decorados de sonidos, espiral de elementos recurrentes que pueden ser líneas, manchas de colores, volumen, o el más dócil barro moldeado, horneado y sorprendente bello.
Ciudad de Guantánamo, Cuba, 13 Septiembre del 2018.
Tomado de: El Ojo Archivero. Segunda sesión de Septiembre del 2018.
Publicado: martes 14 de enero del 2020.
Última modificación: martes 14 de enero del 2020.
Publicado: martes 14 de enero del 2020.
Última modificación: martes 14 de enero del 2020.



