Autor(es):
Rogelio Martínez Zapata.
Palabras al Catálogo de una exposición de Alberto Ortiz.
Quizás lo más llamativo de esta muestra sea la relación visual que guarda con lo expresivo o el trazado de racionalidad, sus colores y formas limpias bien definidas en las que se denotan la imaginación y libertad creadora del autor donde la mirada se vuelve al paisaje urbano que reflejan la epicidad como realidad concreta de la vida inmediata.
Estas obras no nos hacen extraviar el concepto de originalidad para colocarnos en un plano en que la relación de intercambio entre el autor y las piezas cobra mayor relevancia en la búsqueda de la identidad.
En una ciudad sometida a las tensiones que soporta cada ciudad por el paso del tiempo, y que ha tenido la determinación de mantenerse a pesar de los avatares como voz de la persistencia de sus pobladores que la preservan y la restauran.
Alberto ofrece esta segunda parte de su proyecto expositivo El mar y la montaña en una cita y una oportunidad muy personal de su concepción sobre el paisaje y sus contenidos culturales no solo en el sentido estrecho del guantanamero, sino en el reconocimiento más emocional de lo cubano.
Los referentes en esta exposición están directamente conectados con aquellos que son esenciales a la vida, como es el caso de imágenes que ofrecen una ciudad inundada de acciones, techos visibles. Piezas del contexto patrimonial que determinan decisiones, observadores que no pierden de vista la ciudad para presenciar el milagro de una nueva reaparición e integración. Esto es quizá uno de los ejemplos más interesantes de valor que nos oferta Ortiz, como recurso en su discurso, propuesta totalmente sensible a nuestros intereses.
Para Alberto Ortiz es en primer lugar necesario retomar el lugar de las tradiciones pictóricas porque sería un acto de justicia con los casi olvidados, un homenaje que tiene que ver con estos, los que ya "murieron" y que fueron pioneros de la técnica a la acuarela en Cuba como es el caso de Regino E Boti. Reconocer y reseñar esta técnica clásica permitiría que exista, para los ojos del futuro.
Detrás de esta exposición existe un trabajo de documentación profundo basado en una realidad necesaria que transcurre ante nuestros ojos cuya solución es evidente, llamando a la necesidad de preservar nuestra memoria histórica urbana y patrimonial más allá del anhelo, donde el artista refleja con claridad su discurso como meta de notables emergencias que trascienden las intenciones curatoriales para que conmueva en sus cimientos la razón de ser, la existencia.
Guantánamo 10 de Septiembre del 2014.
Publicado: martes 14 de enero del 2020.
Última modificación: martes 14 de enero del 2020.



