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Alexander Beatón Galano: "Martí es siempre".

Autor(es):
Lázara Castellanos.
Sobre la presencia martiana en la obra de Alexander Beatón Galano.

"Es hora de respirar y de que crezca en mi
Las raíces del arte"

Adolfo Castañon: Montañas
 
I
 
(A la sombra del canon)
 
Canon es regla, precepto, modelo. Canon es norma. Sustenta por mil vías directas e indirectas el dogma. Provee una disciplina; advierte del castigo que aguarda al que trasgrede. Alexander Beatón Galano (Guantánamo 1968) quiebra con su arte las fronteras, y a la vez establece las inauditas posibilidades del canon, que alcanza su plenitud, entre nosotros, con un icono que se mueve en un tiempo absoluto: José Martí. Con ello, produce un peculiar corrimiento de los cercados apropiándose de algunos presupuestos de los debates acuñados sobre el desafío del fragmento, mientras persiste en una insistente filiación con la historia. Martí nada en la sobreabundancia del que resucita incesantemente, sin embargo, Beatón inicia una búsqueda nueva que resignifique el mito y restablezca la vía, calificada de "milagrosa" por José Lezama Lima, para la utopía.
 
Lezama Lima que intuía la presencia de un daimon, un genio personal detrás de cada obra de arte, logra adaptarse a lo que Harold Bloom califica de "orden universal de la estética", y escribe: A una distancia de un tiro de ballesta, (...) el hombre dispara su imagen sobre otro hombre agazapado, en asecho de aquel desprendimiento"(1). Esta idea no expresa otra cosa que la certeza de una continuación ("una herencia"), lo que desmonta notablemente la idea de desintegración cultural de la llamada posmodernidad. La manifestación de la vigencia de los grandes relatos presente en la creación individual del artista y la cultura, permite que la imagen de José Martí se constituya en modelo de la cultura cubana (universal), paradigma que perdura no solo en la memoria, sino en la imaginación colectiva. De su eterna vigilia lo extrae el artista "como dato universal de conciencia", una herramienta cardinal para ubicarnos en un viaje hacia todas partes, por el interior de nosotros mismos, un viaje de interiorización de la realidad y los conceptos que la ilustran. Martí es portador de un sentido común de vernos y representarnos"(2) .  
 
La luz que desprende el apóstol le sirve para reinterpretar los siglos de su vida. En la instalación "Juego colonial", su propio lecho le sirve de soporte a la figura desnuda de José Martí. Estamos frente a una imagen doble: el hombre-signo, signo-hombre, en la cual ambos se hallan en un proceso continuo de construcción, una especie de reestructuración que se hace continua, siguiendo los cambios respecto a determinados conceptos: humanismo, identidad, trascendencia. 
 
En esta extensión sui generis de la utopía, puede observarse una presencia tenaz, la del creador, que emparenta épocas, desde el romanticismo hasta la modernidad. No estamos en presencia de un artista fusionado desde lo que Nietzsche definió como "ficciones en la que la vanidad humana se despliega", sino ante la proyección de un pensamiento que establece su existencia posible, solo como acción de rescate. En su día, José Martí escribió: "¿Qué es el arte, sino el modo más corto de llegar al triunfo de la verdad, y de ponerla a la vez, de manera que perdure y centellee en las mentes, y en los corazones"  Los que desdeñan el arte son hombres (...) a medias"(3).
 
Así que en la obra de Alexander Beatón se produce una especie de "toma y daca" entre la teoría del fragmento, enmarcada en la problemática general de la llamada posmodernidad y la condición utópica, como modo de resistencia de la cultura y la sociedad modernas. La figura de José Martí se mueve con cierto aire de extrañeza, pero toma cuerpo en las posibilidades de un futuro, hoy presente, mientras ayuda a encontrar las respuestas necesarias. La historia se continua no como contigüidad, sino como continuación. 
 
No de manera gratuita aparece eta imagen de Martí completamente desnuda. El mito, su provisional representación se vigoriza en su propia indefinición. Su poder de resistencia está en él mismo, aun despojado de cualquier armadura, - en la lucha de contrarios: "los débiles deben ser como los locos eran para los griegos: sagrados"(4).
 
El artista ha descubierto su vía, y marcha por ella junto a una imagen que siente familiar, conoce su nombre, pero insiste en descubrir la totalidad de sus posibilidades. Sigue las huellas y la de los otros que estuvieron antes que él, y dota de realidad a esa sombra. Detenido ante el conjunto iconográfico martiano que Beatón construye en su necesidad de afirmación, sentimos las esferas del valor ético y la integración del artista a sus fuentes ultimas. 
 
Notas 
 
1.-José Lezama Lima "La imagen histórica". La cantidad hechizada, colección contemporáneos, p. 57 [No contiene otros datos editoriales]
2.-Alexander Beatón galano: fundamentación proyecto. Crónica de la pureza. 
3.-José Martí: "Desde el Hudson", tomo 1, pp. 395-396. La Nación, Buenos Aires, 23 de febrero de 1890. 
4.-José Martí: Carta a la "Nación", tomo 10, p. 288. Buenos Aires, 3 de octubre de 1885.
5.-Proyecto de exposición con cinco obras " instalaciones. 
 


Publicado: domingo 29 de septiembre del 2019.
Última modificación: domingo 29 de septiembre del 2019.